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La
casa del Surf

La Casa del Surf en
Guanacaste lleva el nombre de un árbol tropical, uno que da unos caramelos
agridulces y pegajosos.
Hasta hace un par de
décadas, Tamarindo era solo una pequeña aldea de pescadores que un día
empezaron a ver como esas grandes olas contra las que tanto luchaban al sacar
sus botes, estaban atrayendo a una nueva especie de visitantes, unos que venían
con unos largos y coloridos trozos de madera bajo el brazo.
Al principio eran solo unos cuantos aventureros los que conocían este
“paraíso secreto”, pero con el tiempo la voz se corrió por el planeta y el
flujo fue creciendo drásticamente, hasta transformarse de pronto en un desfile
constante de surfos que iban y venían.
De pronto, muchos de los
que llegaron decidieron romper el tiquete de regreso a casa y así el pueblo
comenzó a crecer.. . .Resultó que no solo los frutos del árbol de Tamarindo
eran pegajosos.

Tamarindo, el
pueblo, desarrolló una especie de imán que invitaba a volver y que a muchos
simplemente nunca más les dejó partir…
Poco a poco, nacieron los
primeros hoteles, restaurantes y tiendas y con un poco más de tiempo, llegaron
todos los otros servicios necesarios para residentes y visitantes.
Hoy Tamarindo (Tama para
los amigos), es uno pueblos costeros más dinámicos y progresivos de Guanacaste
y en la última década se ha consolidado como uno de los destinos vacacionales
más apetecidos de Costa Rica.
Esta comunidad colorida y
multicultural tiene una relajada atmósfera de pueblo costero tropical, lo que
sumado a su amplia playa de arenas claras, un nutrido flujo de guapos y guapas
y una activa vida nocturna, lo acerca bastante a la idea clásica que la mayoría
tiene sobre como debe ser su “destino tropical soñado”.

Tanto al norte como al
sur de Tamarindo, dentro de la misma bahía están Playa Grande y Playa Langosta,
dos sitios de importancia mundial para el desove de las tortugas Baulas. Cerca
de Tama, se encuentra también el Diriá, una pequeño aunque formidable Refugio
de Vida Silvestre que todo amante de la naturaleza disfrutará a fondo.
El estero que divide la
bahía y que separa a Tamarindo de Playa Grande, es una puerta de entrada para
observar los manglares internos y en ellos, la gran variedad de flora y fauna
que los habita.
Si bien el surf ha sido
el eje y motor de Tamarindo, hay varios otros atractivos que aceleraron su
desarrollo turístico, pues junto con contar con varias opciones para
actividades en tierra firme, es el escenario ideal para la práctica de casi
cualquier actividad acuática y muy en especial, para la pesca deportiva.

El pueblo hoy tiene de
todo, desde pequeños B&B hasta grandes hoteles. Desde restaurantes de
comida típica a refinados restaurantes. Súmele a esto galerías de arte, tiendas artesanales, cine,
spas y prácticamente todos los servicios y beneficios de una ciudad. Con
abundancia de bares para todos los gustos y casinos en los alrededores,
Tamarindo es también muy famoso
por su dinámica vida nocturna.
Que hacer en Tamarindo?
En Tama, los días suelen ser largos, tan largos como la variedad de cosas para
hacer.
Surf: En Tama, el mar es
generoso y ofrece buenas olas tanto para experimentados
como para novatos. Basta
cruzar la calle principal para estar en la playa, frente a olas moderadas
ideales para principiantes mientras que un poco más al norte, Playa Grande y sus poderosas olas
esperan desafiantes a los más diestros.

Pesca deportiva: Además de ser un paraíso
del surf, tiene condiciones
sobresalientes para la
pesca deportiva.
En la última década
Tamarindo se ha hecho famoso por sus frecuentes récords en la captura de
grandes ejemplares de Atún, Marlin y Pez Vela.
Vida de Playa: La vida de playa es muy
dinámica. Una extensa playa de arenas claras y finas, sumado a la abundancia de
días soleados hacen de esta playa una de las más concurridas de Guanacaste.
Tour por Mangle: Un tour por el estero
penetrando en un misterioso bosque de mangles es un experiencia especial, donde
se puede observar una interesante diversidad de aves, reptiles y mamíferos.
Golf junto al mar: Los golfistas pueden
disfrutar de dos cercanos campos de golf, el de Reserva Conchal diseñado por
Robert Trent Jones y el de Hacienda Pinilla (en la foto), creación de Mike
Young.

Refugio Diriá: Este refugio de vida
silvestre preserva las últimas porciones de bosque tropical nuboso que hay en
la península de Nicoya y a la vez que protege las cuencas de 3 importantes
ríos. En este refugio, se puede observar monos congo y carablanca, así como
también, venados, pisotes, tepezcuintles, guatusos o zarigüeyas, entre muchos
otros.
Parque Nacional Las Baulas: Uno de los
sitios de incubación más grandes a nivel mundial para las tortugas baulas, que
llegan desde Octubre hasta Marzo para desovar. Los nacimientos son visibles
desde Diciembre a Mayo.

Navegación, cabalgatas,
snorkel, buceo o paseos en kayak son otras de las actividades realizables en el
área.
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